jueves, 4 de junio de 2009

Cada quien

Dios nos da un papel en blanco todos los días, dándonos la libertar de decorarlo como queramos, ya sea solo escribiendo, dibujando, ponerle encaje, adornos, estampillas, escarcha, lentejuelas, escribiendo algo bonito o simplemente no poniéndole absolutamente nada. El te pone las herramientas a tu alcance.
Aunque muchas veces tratas de buscar los mejores colores para una combinación excepcional, no sabes por donde empezar y es ahí donde las herramientas dadas te dan un dolor de cabeza, tal vez a veces te falta un color y nos empezamos a hogar en un vaso de agua, cuando la única solución era mezclar tantito de algunas cositas, siempre lo queremos todo tan fácil, pero así nunca le encontraríamos el mismo sabor que se siente al tener una dicha, ese placer que te da al contárselo a todas tus amistades, es como tener un dulce que todos quiere disfrutar con la propiedad que solo fue hecho exclusivamente para ti.

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